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02/03/2018
El Evangelio es la 'historia mejor' que cumple lo que la revolución sexual prometió
Protestante Digital
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“El Evangelio es la ‘historia mejor’ que cumple lo que la revolución sexual prometió”

Los psiquiatras Glynn Harrison y Pablo Martínez expusieron estudios demográficos, Biblia y aspectos prácticos para explicar por qué la “nueva ética sexual” no funciona. Unos 180 profesionales de la psicología, medicina, enfermería y docencia se encontraron en Gandía.

AUTOR Joel Forster GANDÍA 02 DE MARZO DE 2018

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Pablo Martínez, durante una de las exposiciones bíblicas durante el encuentro de los cuatro grupos profesionales, en Gandía (23-25 febrero). / Foto: J. Forster

 

Que la fe y el trabajo deben integrarse es algo que muchos profesionales cristianos asumen con naturalidad pero, ¿cómo se aplica este principio en temas de debate fuertemente ideologizados como la sexualidad?

El encuentro “Dios, sexualidad y desarrollo humano”, que reunió en Gandía a unos 180 profesionales españoles de la psicología, la medicina, la enfermería y la docencia, abordó esta cuestión durante el fin de semana del 23 al 25 de febrero.

Mediante conversaciones en grupo, mesas redondas, exposiciones bíblicas y plenarias, los participantes dialogaron sobre cómo ha evolucionado la narrativa sobre las relaciones afectivas en los últimos años, y cómo vivir y trabajar en un entorno en el que se vislumbran riesgos para la libertad de conciencia y de expresión.

El encuentro estaba apoyado por el movimiento profesional evangélico GBG.

 

“NO SE PUEDE CONTESTAR A UNA HISTORIA CON DATOS”

“No es posible contrarrestar la ‘historia’ de la revolución sexual iniciada en los sesenta simplemente con una lista de hechos o datos”, explicó en sus dos plenarias Glynn Harrison, Profesor Emérito de Psiquiatría de la Universidad de Bristol (Reino Unido) y antiguo jefe de departamento en un hospital británico.

En un entorno en el que la narrativa dominante apela a las emociones por encima de la razón, los cristianos a menudo no han sabido explicar bien la “mejor historia” del evangelio, dijo Harrison.

El autor del libro “A Better Story: God, Sex and Human Flourishing” (que se publicará en castellano este 2018), explicó que los cristianos se equivocan si entran en una lucha cultural.

 

LA REVOLUCIÓN SEXUAL: UN VIAJE AL YO

Comenzando por las ideas que redefinieron la sexualidad en los años 60, y siguiendo por la comercialización sexual (con iconos como Hugh Hefner, fundador de Playboy), Harrison explicó que las bases de la “revolución” en aquel entonces “prometía liberarnos de la opresión y ayudarnos a descubrir quiénes somos realmente”, además de “traer justicia para todos”.

Esta narrativa secular sedujo a todo el mundo occidental, sin embargo la fría realidad del siglo XXI muestra que la ideología detrás de la nueva ética sexual no ha conseguido cumplir sus promesas. Harrison demostró cómo las estadísticas muestran que se practica menos sexo que hace unas décadas, que han aumentado fuertemente los casos de ansiedad y autoestima, y que los altos índices de divorcio y cohabitación causados por la desaparición de una “cultura de compromiso” han castigado a los más débiles de la sociedad, los niños, que se han visto forzados a crecer en entornos de inestabilidad y fragilidad familiar.

 

LA PARÁLISIS DE LOS CRISTIANOS EN EL TEMA SEXUALIDAD

Ante la “parálisis y sensación de vergüenza” de los cristianos, explicó Harrison, las nuevas ideologías han dicho poder ofrecer una visión moral positiva que contrastaba con la religión cristiana “opresiva, hipócrita e inmoral”. La alternativa a la fe cristiana se presentaba como “feliz (gay), honesta y orgullosa”.

Asustados por la enorme ola de cambio cultural (en cine, publicidad, series, televisión…), los cristianos han reaccionado “tratando de luchar contra esa buena historia usando solamente hechos y datos”, explicó Harrison.

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Glynn Harrison resumió la historia de la revolución sexual, y la comparó con la narrativa cristiana. / J. Forster

 

Pero la necesidad no es de ofrecer datos fríos a las personas, sino “entrar en la historia en la que está nadando toda nuestra sociedad para buscar los puntos de conexión”, tal como lo hizo Jesús con Zaqueo o Pablo con los atenienses.

 

CUATRO PALABRAS PARA RESPONDER A LA CULTURA DOMINANTE

La narrativa LGBT actual, explicó Harrison, es “simple, gana el corazón de la gente”.

La respuesta de los cristianos debe darse en una interacción honesta con la cultura. Para ello, el conferenciante británico propuso cuatro palabras:

- “Perdón”. Los cristianos han fallado en el pasado en varios ámbitos relacionados con la sexualidad y deben pedir disculpas.

- “Gracias”. Es necesario agradecer a las nuevas ideologías que con sus críticas hayan sacado a la luz algunas de las incongruencias de las iglesias.

- “Por favor”. Un diálogo abierto debe permitir a los cristianos el plantear preguntas a los líderes de la nueva ética sexual, con tal de ver si su cosmovisión consigue cumplir lo que dice ofrecer.

- “Nunca”. Finalmente, es necesario clarificar que hay realidades centrales del evangelio a las que los cristianos no renunciarán, aun cuando se les amenace con pagar un coste muy alto. “Los cristianos hemos estado en esta situación en el pasado”.

 

¿QUÉ TIENE EL EVANGELIO QUE DECIR SOBRE LA NUEVA ÉTICA SEXUAL?

En un entorno de individualismo extremo como el actual, “cada persona busca dentro de sí mismo para intentar construir su propia identidad”, explicó el psiquiatra británico. En contraste, la narrativa bíblica muestra que la identidad de las personas viene “regalada y revelada a nosotros” por Dios que, “según la Biblia, ama de forma tierna, con pasión, protección y fidelidad”. Esta realidad, que la Palabra simboliza con el matrimonio, va más allá de las dimensión humana, y apunta a la vida eterna, “el final de la Historia” al que está invitado todo ser humano.

Donde las ideologías prometen, como en Génesis 3, el “ser como dioses, con capacidad de decidir las normas por vosotros mismos”, la realidad de Dios nos dice que “de hecho, ya somos como Dios, porque llevamos su imagen en nosotros”. El intento de Satanás, según la Biblia es “corromper” lo que ya habíamos recibido de Dios, enfatizó Harrison.

En “la historia que nos propone Dios”, los humanos recibimos libertad (“libres de tener que definirnos constantemente a nosotros mismos”) y desarrollo personal (el evangelio trae justicia a lo más débiles) para formar comunidades que son realmente “inclusivas”, ya que Dios mismo le dice al ser humano: “Ven tal como eres al evangelio, pero voy a transformarte, no te dejaré tal como estás”.

 

EL ORIGEN LA SALVACIÓN PERSONAL: EL YO O DIOS

La historia de la revolución sexual, que cincuenta años después llega a su punto álgido con las ideologías LGBT, es, según Harrison, “una narrativa que ofrece como medio de salvación al ‘yo’”. Constrasta con la antropología del evangelio, que propone que la salvación está fuera de nosotros, en Dios mismo.

Los cristianos, concluyó Harrison, están llamados a “cantar una mejor canción, no simplemente hablando el evangelio, sino viviendo esta ‘mejor historia’ en nuestros  barrios y en nuestras iglesias”.

 

PABLO MARTÍNEZ: EL QUÉ Y EL CÓMO

Pablo Martínez Vila abordó el tema del encuentro con dos exposiciones bíblicas basadas en Génesis 2:20-24 y Deuteronomio 30:15-16.

La Biblia, dijo Martínez Vila, nos ayuda ver la dimensión espiritual, no solo moral. La sexualidad “descrita en Génesis 2 y avalada por Jesús” explica el propósito original de Dios para las personas, su perspectiva de la sexualidad es “un mandato creacional, no cultural”.

Según el texto bíblico, las relaciones de amor se sostienen sobre tres columnas: “complementariedad, exclusividad y compromiso”, motivo por el que expresiones afectivas posmodernas como el poliamor acaban siendo “sexo líquido, sin consistencia”.

En un momento de “confusión” y “oscuridad espiritual”, dijo el autor de varios libros y conferenciante internacional, es clave no sólo el ‘qué’ del mensaje cristiano, sino el ‘cómo’. Para ello, es útil ver cómo “el Apóstol Pablo exponía el evangelio en una sociedad pagana: con valentía, humildad y respeto”.

 

PASOS HACIA EL “FUNDAMENTALISMO LAICISTA”

En Europa, y especialmente en España, “estamos viviendo los primeros pasos de una nueva época totalitaria que va camino de una dictadura laica, por lo menos ideológicamente”, dijo. Cuando se llega al punto en el que “se penaliza la discrepancia como delito de odio”, se dan pasos hacia un “fundamentalismo laicista que reprime sin rubor”, con leyes que a veces “conculcan algunos de los derechos humanos más básicos, como la libertad de conciencia, de creencias y de expresión”.

Las “nuevas formas de sexualidad”, dijo Martínez Vila, son solo “la punta del iceberg” de “una ideología completa con una praxis que va mucho más allá de lo sexual para convertirse en un paradigma completo de vida”. Por ello, “es un error reducir el tema a la confrontación con ciertos colectivos”.

 

LA PROPUESTA CRISTIANA: “LUCHAR…”

“Nuestra propuesta para la sociedad se resume en dos palabras: amar y luchar”, dijo Martínez Vila. Lo segundo es necesario en el campo de las ideologías que se imponen hoy, “los baales de nuestro tiempo”, y en el campo de las leyes.

“Necesitamos hombres y mujeres que luchen en la arena pública, los Wilberforce y Martin Luther King contemporáneos”, dijo el psiquiatra, porque “‘venga tu reino’ no es solo una oración, sino también un compromiso de acción social y política dónde y cómo haga falta”.

 

“… Y AMAR”

En todo lo que tenga que ver con personas, sea cual sea su trasfondo, es el amor de Jesús el que marca el ritmo, defendió Martínez Vila. Es necesario tener “ojos de empatía” hacia todo los colectivos sociales, sabiendo que las palabras de Jesús, “he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” son buenas noticias para cualquiera.

“Muchas de las personas que ‘adoran’ estas nuevas formas de sexualidad tienen una enorme necesidad de afecto y cariño, pero sobre todo tienen una inmensa necesidad de la luz del evangelio y de una vida nueva en Cristo”.

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La asistencia al encuentro superó las expectativas. / J. Forster

 

Las iglesias no están llamadas a jugar “partidas de ajedrez” con sus adversarios, sino a un diálogo que debe basarse en el tú a tú: “No tenemos derecho a imponer la verdad, pero sí tenemos el deber de exponerla”. La convicción para que las personas cambien su punto de vista solo dependerá del Espíritu Santo. El evangelio ofrece “perdón, libertad, propósito, gozo, paz y esperanza”, que es lo que cualquier persona necesita.

“Predicamos a Cristo con mucha humildad, temor y temblor, pero a la vez persuadidos de que Cristo es el camino, la verdad y la vida y es Él quien nos da la verdadera vida, una ‘mejor historia’”, concluyó Pablo Martínez Vila.

 

MESAS REDONDAS PARA APLICAR A LA PRÁCTICA

A lo largo del fin de semana, los participantes fueron animados a interactuar para tratar el tema de la sexualidad desde los ángulos distintos de cada profesión.

En una de las mesas redondas, formada por un abogado, una catedrática de bioderecho y un psicólogo, se comentaron las leyes regionales vigentes en España en materia LGTBI, y se llegó a la conclusión de que varias de ellas, al chocar con principios de la Constitución y la Convención Europea de Derechos Humanos, podrían ser recurridas en el futuro.

En otra mesa redonda, Pablo Martínez Vila y Glynn Harrison respondieron a preguntas sobre cómo participar en debates públicos, así como cuestiones más pastorales.

Este encuentro fue el 20º del Grupo de Psicólogos Evangélicos, que celebró el sábado por la tarde su asamblea anual, a la vez que lo hacían también la Unión Médica Evangélica, Enfermería Cristiana y el Grupo de Docentes Evangélicos. Además de estos profesionales, participaron en el encuentro algunas personas con otras profesiones, entre ellos, trabajadores sociales y líderes de iglesia.

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Grupos de conversación según profesiones. / J. Forster

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