Grupos Bíblicos Unidos

Debemos ser sal y luz en la sociedad

Debemos ser sal y luz en la sociedad

Joaquín Hernández
Empresa: 
Grupos Bíblicos Unidos
Cargo: 
Coordinador oficina GBU España, Publicaciones Andamio y GBG

Joaquín Hernández: Debemos ser sal y luz en la sociedad

Cerca de 600 estudiantes cristianos, distribuidos por toda España, están dando testimonio entre sus compañeros.

Por Jacqueline Alencar

 

joaquin_y_esunly.jpgJoaquín Hernández y su esposa Esunly Medina.

Continuamos entrevistando a jóvenes que sirven en distintos ministerios de nuestro ámbito evangélico. Hoy le corresponde a Joaquín Hernández, licenciado en Administración y Dirección de Empresas, con la especialización en Dirección General y Recursos Humanos.

Es Coordinador de la oficina nacional de GBU y de la gerencia de Publicaciones Andamio. Recientemente ha empezado a asumir la coordinación nacional de GBG, entre otras muchas responsabilidades que tiene a su cargo, como la organización de importantes encuentros, entre ellos el Fórum de Apologética, una iniciativa que parte de la Alianza Evangélica Española y GBU, tal como se puede constatar a lo largo de esta interesante entrevista.

Joaquín y su esposa Esunly Medina residen en Castelldefels (Barcelona), y forman parte de una iglesia evangélica perteneciente a la FIEIDE.

Pregunta.- ¿Quién es y a qué se dedica Joaquín Hernández?

Respuesta.- Nací en Gran Canaria. Estudié Administración y Dirección de Empresas y me especialicé en Dirección General y Recursos Humanos, motivado sobre todo por mi interés en el desarrollo y cuidado de las personas, así como de las organizaciones.

Como estudiante participé en GBU, donde desarrollé diversas responsabilidades tanto nivel regional como nacional. Esta etapa fue clave en mi vida: Significó renovar mi compromiso con el Señor. Al mismo tiempo, supuso descubrir a través de la Biblia que Dios era mucho más grande de lo que yo había imaginado y más de lo que nunca llegaría a entender y que, incluso, estaba interesado en todas las áreas de mi vida. Fue un tiempo para descubrir y desarrollar mis dones. Además, en ese tiempo, conocí a Esunly, la que hoy es mi mujer.

En 2003 me trasladé a Barcelona para empezar a trabajar con GBU, donde he desempeñado mi trabajo en diferentes áreas como: Coordinador de la oficina nacional y la gerencia de Publicaciones Andamio. He compaginado estas responsabilidades con otras como la participación en la coordinación nacional de GBU; la organización de encuentros formativos dirigidos tanto a estudiantes como graduados, líderes y pastores. Desde 2008 soy parte del comité nacional de los Grupos Bíblicos de Graduados (GBG) y desde 2007 del comité del Fórum de Apologética, una iniciativa conjunta de la Alianza Evangélica Española y GBU, a la que se ha incorporado más recientemente Fundación RZ para el diálogo entre fe y cultura, y que desde sus inicios ha sido apoyada por el European Leadership Forum. El Fórum realiza encuentros bienales, que tienen como objetivo ayudar a estimular la reflexión entre el pueblo evangélico y a dar razones bien fundamentadas de nuestra fe.

Desde 2005 estoy casado con Esunly Medina, a quien conocí mientras estudiábamos en Las Palmas de Gran Canaria. Entre 2012 y 2013 nos trasladamos a Cambridge, donde ella realizó un año de formación en Biblia y apologética. Actualmente vivimos en Castelldefels (Barcelona), donde formamos parte de una iglesia evangélica perteneciente a la FIEIDE.

Más recientemente, he empezado a asumir la coordinación nacional de GBG.

 

P.- ¿Cómo apoyas en la difusión del evangelio a través de los ministerios donde colaboras?

R.- Cualquier empresa comunica para existir, en cambio, la Iglesia o un ministerio como GBU existe para comunicar, por lo que en este sentido, todo lo que hacemos debe ir encaminado a difundir el mensaje de las buenas nuevas del evangelio.

La misión de GBU no es otra que la de hacer discípulos de Jesús en el mundo estudiantil y profesional, por lo que nuestra gran prioridad es poder comunicar el evangelio en dos de las áreas de nuestra sociedad que son cada vez más hostiles al mismo: la Universidad y el mundo laboral.

De forma práctica, esto se concreta en el desarrollo de grupos de estudiantes y profesionales, formándoles, acompañándoles y animándoles a ver el lugar donde pasan la mayor parte de su tiempo como su campo de misión; el desarrollo de proyectos evangelísticos como por ejemplo, Uncover; el desarrollo de contenidos que ayuden a integrar la fe con el trabajo o con los estudios, como porfineslunes.org o gbuconecta; la organización de encuentros que preparen para la misión, tales como los Verano GBU, GBE o los encuentros nacionales de GBG; y la publicación de libros que ayuden a crecer a la iglesia, como por ejemplo, las series Ágora o excelencia y trabajo.

Nuestra función es la de ser el brazo misionero de la Iglesia entre estudiantes y profesionales, de ahí que lo que buscamos es articular un movimiento que esté al servicio de la iglesia y que ésta pueda aprovechar todas las oportunidades y recursos que ofrecemos.

 

P.- Háblanos con más detalle de tu labor en secciones donde tienes mayores responsabilidades como en Publicaciones Andamio y GBG ...

R.- Mi tiempo con GBU lo divido en tres grandes áreas: la supervisión de la oficina nacional, la gerencia de Publicaciones Andamio y la coordinación nacional de GBG. De hecho, estamos en medio de un proceso de transición y reestructuración de responsabilidades para poder centrar todas las energías en GBG.

Mi responsabilidad principal la resumiría en una palabra, “facilitador”, de forma que los diferentes equipos de personas con los que trabajo puedan desarrollar sus responsabilidades de la mejor forma y con las menores dificultades posibles. Para esto, en mi agenda es fundamental el trabajo de planificación a varios años vista y el de supervisión y evaluación, tanto de personas como de asignación de recursos.

La oficina nacional. Es la que se encarga de toda la gestión contable, fiscal y laboral de GBU. Desde allí se desarrolla buena parte de la comunicación con iglesias, donantes, etc., a través de redes sociales, webs, blogs, comunicación impresa en folletos, informes anuales, etc. El equipo de la oficina también trabaja en la búsqueda de fondos, ya sea apoyando en la búsqueda a las diferentes personas que trabajan en GBU, o en el desarrollo de proyectos específicos. Por último, organiza gran parte de los encuentros nacionales que se tienen a lo largo del año.

Publicaciones Andamio. Se encarga de la publicación de libros y otros materiales de formación. Es una constante el trabajo de búsqueda de nuevos autores y desarrollo de los que ya tenemos en nuestro catálogo, de contactos con agencias literarias y editoriales propietarias de derechos, etc., la toma de decisiones sobre qué obras publicaremos en los próximos años, teniendo muy en cuenta necesidades que detectamos, qué series debemos impulsar.

Por otro lado, casi de forma diaria, el seguimiento de la situación económica requiere su atención, de forma que podamos hacer frente a todos los compromisos. Es muy normal que pasen entre tres y seis meses entre que publicas un libro y empiezas a recuperar parte de la inversión a través de las ventas. La distribución, tanto en España como en América, se puede decir que es la parte más compleja por diferentes factores como: la crisis económica, las barreras a la importación y la inestabilidad política en diferentes países latinoamericanos o los cambios en los hábitos de lectura.

Por último, la Coordinación nacional de GBG. El trabajo con graduados y profesionales está creciendo considerablemente, lo que ha motivado la necesidad de tener a una persona dedicada completamente a esta área. En los últimos seis o siete años, hemos pasado de tener unos 1000 graduados y profesionales en nuestra base de datos a más de 1900, de tres grupos profesionales a siete, y los encuentros nacionales han pasado de los ciento y poco asistentes a más de 350 en la última edición. Con mi dedicación actual, mis responsabilidades principales son: la organización de encuentros como el encuentro nacional de GBG, Fórum Apologética y Fórum GBU. La búsqueda y selección de materiales que ayuden a reflexionar en cuanto a la integración de la fe y el trabajo, tales como El gran abismo, la serie excelencia y trabajo o el recientemente publicado La hoja de ruta del Jubileo. Y por último, la supervisión de la web porfineslunes.org, una comunidad online que se centra en el impacto social de la fe en ámbitos como la cultura, la familia y el trabajo.

Hay muchísimo más por hacer, pero de momento hasta aquí es donde podemos asumir.

 

P.- ¿Realizas alguna actividad fuera del ámbito evangélico? ¿Tienes amigos que no son creyentes?

R.- Esta es sin duda una de las luchas constantes. Uno podría tender a refugiarse en espacios más seguros y con la excusa de tener poco tiempo no desarrollar relaciones profundas con personas que no son cristianas. En mi caso, sí que tengo amigos que no son cristianos. A pesar de haberme trasladado a Barcelona hace 12 años, sigo conservando muy buenos amigos de la infancia. Creo en la importancia de compartir la vida con otros, de pasar tiempo con ellos, que te vean y conozcan por cómo reaccionas, piensas y decides en los buenos y en los malos momentos.

Como familia, cosas tan sencillas como el invitar a personas a casa y compartir lo que tienes y lo que eres nos ha enseñado que es una forma muy poderosa de llegar al corazón de las personas.

 

P.- ¿Piensas que hoy los comunicadores del evangelio tienen que familiarizarse con los cambios culturales que ha traído la postmodernidad, y que han afectado la manera de comprender el mensaje cristiano en la tarea hermenéutica y en las formas de comunicación?

R.- Sí, cuando alguien comunica lo hace para que otros lo entiendan y para que lo entiendan deben hablar su mismo idioma. Por ejemplo, un misionero transcultural inglés, si va a un pueblo remoto de China, hace el esfuerzo de conocer la lengua local. ¿No deberíamos hacer algo parecido en nuestro día a día? El apóstol Pablo hacía este ejercicio de adaptación según estuviese con un judío o con un griego [1], por amor a ellos y por la extensión del evangelio, eso sí, sin comprometer nunca la esencia del mensaje. El historiador y escritor Mario Escobar, tiene una frase que sintetiza bien esta pregunta: “Ir contra corriente no significa suicidarse social e intelectualmente, ir contracorriente es mantener tus principios y valores cristianos en un mundo cada vez más paganizado” [2] 

 

P.- ¿Cuál es el panorama con el que os enfrentáis entre los universitarios?

R.- La Universidad ha perdido sus raíces e influencia cristiana sustituyéndola por un secularismo humanista, donde lo único que importa es la realidad física, el hedonismo y el progreso social, sin lugar para Dios.

Esto ha producido que haya desaparecido el debate sobre preguntas que eran habituales en otra época y que coinciden con las cuestiones más difíciles sobre la vida como: ¿de dónde viene la moralidad? o ¿la ciencia lo explica todo? o ¿qué sentido tiene el sufrimiento? Son preguntas que los estudiantes se hacen, pero no existe ningún espacio para responderlas y mucho menos para presentar a Jesús como la respuesta más sólida a todas ellas.

A la falta de respuestas, hay que añadir el desencanto que viven ante la falta de expectativas de trabajo y por la corrupción política y de prácticamente todas las instituciones. Esto en algunos produce cinismo, en otros el querer vivir el hoy sin importarles nada y, en otros, un deseo de que las cosas cambien, pues atisban que hay algo que no va bien, que las cosas no han de ser así.

En medio de todas estas reacciones, surge el reto y la oportunidad de presentar el mensaje del evangelio a la próxima generación de empresarios, jueces, políticos, maestros, científicos o médicos. Un mensaje que tiene respuesta para todos sus interrogantes sin contestar. Hoy, cerca de 600 estudiantes cristianos, distribuidos por toda España, están dando testimonio entre sus compañeros, con sus vidas y con la forma que estudian, enfrentando en muchos casos dificultades por el simple hecho de ser cristianos.

 

P.- ¿Hemos creado los cristianos una separación entre el mundo de lo sagrado y el mundo secular?

R.- Creo que tristemente es algo más que evidente. Como dice Mark Greene en su ensayo El gran abismo, “El 98% de los cristianos ni tienen visión, ni están preparados para la misión en el 95% de su vida activa”. Esto se manifiesta, por ejemplo, en los temas de nuestras predicaciones, ¿Cómo es que muchos cristianos nunca han escuchado una predicación sobre el tema del trabajo?, o las cosas por las que oramos, ¿Cómo es que oramos por el tiempo que nuestros adolescentes pasarán en un campamento o campaña evangelística en verano, pero no lo hacemos por su testimonio diario en sus institutos?, o por la forma de ver los llamamientos que Dios da a cada uno, ¿Cómo es que pensamos que el hecho de ser pastor o misionero transcultural es superior a cualquier otro posible llamamiento?

Dios, como Señor de todo, está interesado en todas las áreas de nuestra vida y no solo en algunos aspectos de ella. No solo quiere que le sirvamos las pocas horas libres que tenemos en la semana una vez acabamos nuestras responsabilidades, nuestro tiempo de ocio, etc., sino que en todo lo que hagamos, lo hagamos como para él [3]. Sin distinción.

En la Biblia, vemos cómo Dios usa a personas muy diferentes, a través de llamamientos muy diferentes y en contextos muy diferentes. Un ejemplo llamativo son Esdras, Nehemías y Ester, tres libros consecutivos que presentan a tres personajes usados por Dios de tres formas muy distintas: Esdras como sacerdote, Nehemías como planificador de ciudades y Ester como reina.

Debemos recuperar el mensaje que Dios da a través de Jeremías y hacerlo nuestro: buscar el bienestar de la ciudad donde vivimos, y pedir al Señor por ella [4]. Actitud muy diferente al desentendernos como si no fuese con nosotros, lo que pone de manifiesto nuestra falta de amor hacia el otro. Una de las pocas veces que encontramos en los evangelios a Jesús llorando es justamente cuando ve la situación de la ciudad de Jerusalén [5]. Ese es precisamente el ejemplo que debemos seguir.

 

P.- ¿Debemos los evangélicos tener mayor presencia en la esfera de lo público? ¿Somos una minoría que merece ser escuchada?

R.- No creo que debamos tener presencia en la esfera de lo público simplemente por tenerla, pero sí creo firmemente en las palabras de Jesús a sus discípulos. Si cumplimos con nuestra función de ser la sal de la tierra y la luz del mundo, al igual que una ciudad en lo alto de una montaña no se puede esconder, así nuestra luz brillará delante de todos, trayendo como consecuencia que puedan ver nuestras buenas obras y alaben a nuestro Padre que está en el cielo [6].

Viviendo de esta manera cada día es la mejor forma de tener presencia en la esfera pública. Es algo que no se puede esconder. Así la historia nos muestra cómo en Roma, donde los cristianos eran una minoría, su presencia era notoria por vivir así. Robert Bellah, cristiano y profesor de sociología de la universidad de Berkeley, en California, dice: “Creo que no debemos subestimar la importancia de un pequeño grupo de personas que tienen una nueva visión de un mundo justo y amable… La calidad de una cultura puede cambiar cuando un dos por ciento de su gente tiene una nueva visión”.

Mi preocupación es más bien si hemos dejado nuestras funciones de ser sal que sala y luz que ilumina. John Stott lo expresaba de una forma muy gráfica: “No puedes culpar a la carne por pudrirse. Está en su naturaleza. Hay que echarle la culpa a la sal, por no hacer su labor de preservarla”. Si queremos influenciar en nuestra sociedad, cada Hijo de Dios debe ser consciente de que ¡somos radicalmente diferentes a los no cristianos! Nosotros somos la sal y la luz, por lo que debemos permear en la sociedad; sí, siendo distintos en términos morales y espirituales pero no segregados socialmente. Debemos dejar que la luz brille, que penetre las tinieblas y que la sal salga del salero.

Es muy importante evitar que toda la necesidad que vemos en el mundo nos acabe paralizando, pensando que no hay nada que podamos hacer o nos haga impasibles. Más bien, empecemos por nuestras áreas de influencia y pensemos en todo lo que sí podemos hacer ahí.

Edward Everett Hale, pastor en Boston, decía:

“Soy solo uno , pero soy uno.

No puedo hacerlo todo, pero puedo hacer algo.

Lo que puedo hacer, debo hacerlo.

Y lo que debo hacer, por la gracia de Dios, lo haré”.

 

P.- ¿Nos importan y estamos utilizando los medios de comunicación para diseminar la Buenas Noticias dentro y fuera de nuestro entorno evangélico?

R.- Creo que cada vez más. Desde los temas que se abordan, la preparación de las personas que participan, el cuidado de los medios técnicos, de la imagen, etc.

Es sorprendente la cantidad de iniciativas locales y regionales que existen de revistas, programas de radio, blogs, webs e incluso algunos espacios en televisión. La cercanía a sus vecinos, el conocimiento de lo que ocurre en sus ciudades, hace que personas encuentren esperanza y alternativas en medio de sus dificultades y en muchos casos acaben visitando alguna iglesia.

A nivel nacional, e incluso con un impacto internacional altísimo, llama aún más la atención la consolidación de medios como este mismo. Recuerdo que ya en 2007, en una asamblea mundial de IFES (GBU a nivel internacional), la inmensa mayoría de delegados latinoamericanos seguían con mucho interés lo que salía en Protestante Digital. También nuevas iniciativas de colaboración de diferentes medios como Global.Radio, que a través de la emisión online tienen el potencial de llegar a todo el mundo. Sin duda algo se debe estar haciendo bien para que un magnífico proyecto como Evangelical Focus haya recibido el apoyo de alianzas evangélicas de diferentes países europeos y otras organizaciones de peso para desarrollar un medio en inglés.

Pero lo más llamativo es ver cómo Dios está usando todas estas iniciativas con unos medios muy escasos, pero con personas con una pasión y disposición desbordante.

 

P.- ¿Aparte de Jesús, tienes un modelo de ayer o de hoy que te estimule a correr la carrera de la fe?

R.- Como diría el autor de Hebreos, tenemos alrededor nuestro tan gran nube de testigos [7], que es imposible enumerar. El Señor, en su gracia, ha puesto infinidad de personas que desde su fragilidad y temor a Dios han sido modelos vivos en aspectos muy diversos. No me atrevo a mencionar muchos nombres porque lo único que conseguiría es olvidar a otros que seguro estarían en esta lista, hermanos de las iglesias en el barrio de La Isleta (Las Palmas de Gran Canaria) y de Castelldefels, amigos y asesores de GBU de mi etapa como estudiante, las personas con las que he trabajado todos estos años, mis padres, ¡por supuesto!, y mi hermana. Además, tuve la bendición de que mi abuela materna viviese con nosotros. Cómo no, las nuevas incorporaciones a la familia: mis suegros y cuñados. Y una mención especial para Esunly, mi mujer, un regalo de Dios y un testimonio vivo de lo que significa la gracia y el amor de Dios.

 

P.- ¿Has oído hablar del Movimiento Lausana que se inició allá por el año 1974? ¿Y del "Compromiso de Ciudad del Cabo" surgido del "III Encuentro de Lausana" realizado en Sudáfrica en el año 2010?

R.- Sí que he oído de él. De hecho, los dos últimos años he asistido a las reuniones anuales del Movimiento Lausana en España que se celebran en Madrid. Me parece una herramienta estratégica que cualquier iglesia o ministerio preocupado por la misión debería hacer suya. Recomiendo muchísimo la lectura y estudio del material que han publicado tomando como referencia el Pacto de Lausana y contextualizándolo a la realidad española. Son unos recursos excelentes, repletos de ideas prácticas en cuanto a formas de desarrollar la misión en un sentido integral.

 

P.- ¿Crees que parte de la misión de la iglesia es compadecerse por los más necesitados?

R.- La compasión de Dios hacia los necesitados es una realidad a lo largo de toda la Biblia. Anima a su pueblo y a su iglesia de forma constante a que no haya pobres entre ellos [8].

Dios demuestra una preocupación especial hacia el extranjero, el huérfano y la viuda, y esto lo encontramos a lo largo de todo el canon bíblico, ya sea en palabras de Moisés en Deuteronomio [9], en el inicio de la carta de Santiago [10] o en las palabras de Jesús en Mateo 25:34-40: “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí”. Entonces los justos le responderán, diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer, o sediento, y te dimos de beber? “¿Y cuándo te vimos como forastero, y te recibimos, o desnudo, y te vestimos? “¿Y cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?”. Respondiendo el Rey, les dirá: “En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis”.

 

P.- ¿Colaboras con algún proyecto solidario?

R.- Sí, desde hace un tiempo, como familia decidimos apoyar la labor que desarrolla Médicos sin fronteras. Pensamos que además de apoyar iglesias y ministerios cristianos es fundamental intentar siempre prestar atención a las necesidades de los más desfavorecidos, tener un corazón inclinado hacia el que sufre y hacer algo en la medida de las posibilidades. ¡Y siempre habrá algo que podamos hacer!

 

P.- ¿Consideras que es importante la formación bíblico-teológica tanto a nivel personal como eclesial?

R.- No veo otra forma de poder llevar a cabo la misión de Dios si no conocemos su Palabra. Es un grave error pensar que la formación bíblica es solo necesaria para personas que dedican su tiempo a trabajar en un ministerio cristiano. De hecho, si pensamos en una semana típica de cualquier persona que pasa la mayor parte de su tiempo fuera de un “ambiente cristiano”, su fe se verá puesta a prueba de forma constante y tendrá que responder bíblicamente a cada una de esas situaciones. Por ejemplo, en el mundo laboral: cómo trabajamos, cómo nos relacionamos con nuestros compañeros, supervisores o subordinados, cómo decidimos y cómo reaccionamos ante situaciones de injusticias, de corrupción, lucha de poderes, etc. Por tanto, es fundamental estar bien preparados.

Como Pablo pedía a la iglesia en Roma: “No os amoldéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente”.[11] Muchos de los valores de nuestra sociedad son contrarios a los de Cristo. Jesús nos invita a aprender mansedumbre y humildad, pero hoy se nos anima al orgullo y a la soberbia. Pablo nos llama a aprender contentamiento, pero hoy se nos incita a "ten todo lo que puedas", a cualquier precio y ahora. Como cristianos, debemos llevar todo pensamiento cautivo a Cristo[12].

Como Iglesia, una de las características distintivas que encontramos en la primera Iglesia es que perseveraban en la doctrina de los apóstoles [13]. La Iglesia tiene la responsabilidad de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo [14], es decir, preparar a sus miembros para poder vivir su fe donde quiera que estén.  

P.- ¿Es suficiente la Libertad Religiosa que hasta hoy hemos alcanzado en España?

R.- No solo en España, sino en Europa cada vez está más restringida la participación de personas con convicciones religiosas en el ámbito público y esto, cuanto menos, es preocupante. Existe un discurso a favor de la tolerancia y del pluralismo pero que en la práctica no es respetado. Es muy fácil identificar colectivos que toman la tolerancia por bandera, pero solo mientras nada de lo que hagas o digas choque con lo que creen, si no, de repente se convierten en los más intolerantes. Da la impresión que no tienes ningún derecho a pensar o a expresarte de forma diferente.

Un buen principio en un sistema democrático es el respeto hacia las minorías, que es donde se pone a prueba la tolerancia, y esto cada vez es más difícil encontrarlo en un sistema que tiende a ver como peligroso al que piensa de forma distinta. Parece no entenderse que la libertad de conciencia y la libertad religiosa no son privilegios sino derechos, que se deben usar siempre desde el respeto al otro, pero que puedan estar presentes en el trabajo, en los colegios y en la universidad.  

 

P.- ¿Crees que la iglesia tiene una actitud de resistencia frente a los males que se están dando en la sociedad como la corrupción, pobreza, inmoralidad, etc.?

R.- Sí, aunque creo que queda mucho por hacer. Sí que estamos desde hace tiempo más concienciados con temas como la ayuda social y temas controversiales como el aborto, la eutanasia o la homosexualidad. Sin embargo, hay muchos otros asuntos a los que no somos tan sensibles o en los que quizás no tenemos una respuesta tan elaborada. Algunos ejemplos podrían ser la participación política, el uso del dinero, el tema de la deuda y la propiedad, los modelos económicos, la desigualdad social, la inmigración y la exclusión racial, todas las problemáticas familiares, etc.

Es de ánimo ver cómo en los últimos años se han dado pasos significativos en asuntos como el tráfico de personas, la injusticia y la desigualdad, con iniciativas como Stop the Traffik y DTproject. Estas plataformas pretenden dar voz a los más desfavorecidos y contagiar un espíritu solidario. Están al alcance de las iglesias para estimularnos a desarrollar acciones dentro de nuestro propio entorno.

 

P.- ¿Qué deben hacer los que quieran obtener más información y apoyar el ministerio donde colaboras?

R.- La forma más directa para conocer más es visitar nuestras webs: gbu-es.org, publicacionesandamio.com o porfineslunes.org. Para recibir información sobre cómo apoyar, aquí encontraréis diversas posibilidades.

 

P.- Recomiéndanos un libro de Publicaciones Andamio...

R.- Recomendaría uno de los últimos materiales que hemos publicado, La hoja de ruta del Jubileo. Principios bíblicos para construir la sociedad del siglo XXI, solo tiene 34 páginas, pero su lectura es muy estimulante para todo aquel que esté preocupado en ver cómo su fe puede ofrecer una alternativa sólida a nuestra sociedad en ocho áreas cruciales: La familia, la propiedad, la comunidad, el gobierno, las finanzas y la economía, el trabajo y el ocio, y el bienestar social y la justicia.

 

Finaliza la entrevista. Gracias, Joaquín, por tus interesantes opiniones y por darnos a conocer la amplia labor de difusión del evangelio que hacéis en dos áreas relevantes de la sociedad: la Universidad y el mundo laboral.

1 1ª Cor. 9:19-23
2 La verdad y la paz de Cristo y sus implicaciones contemporáneas. Básicos Andamio. p. 60
3 Col. 3:17
4 Jer. 29:7
5 Lc. 19:41
6 Mt. 5:13-16
7 Heb. 12:1
8 Dt. 15:4; Hch. 4:32
9 Dt. 24:19-22
10 Stg 1:17
11 Ro. 12:2
12 2 Co. 10:5
13 Hch. 2:42
14 Ef. 4:12

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