Grupos Bíblicos Unidos

El evangelio fue, es, y será la única esperanza para Europa

El evangelio fue, es, y será la única esperanza para Europa

Jaime Memory
Jaime Memory
Empresa: 
Redcliffe College, Reino Unido
Cargo: 
Profesor y Misionero

“El evangelio fue, es, y será la única esperanza para Europa”

Una entrevista de Daniel Hofkamp en Protestante Digital

En menos de un mes se celebrará el encuentro de la Alianza Evangélica Española Idea2016, con el tema “Transformando la sociedad desde la Iglesia”. Se trata de un evento abierto a todos los que quieran participar en la conversación con evangélicos de diversas denominaciones, lugares y edades, que se reunirán con el propósito común de reflexionar sobre cómo llevar el evangelio a nuestro entorno.

Uno de los ponentes invitados es Jaime Memory, misionero en España por 15 años, donde desarrolló un trabajo de plantación de iglesias, que actualmente enseña sobre Misión en el Redcliffe College, en Gran Bretaña. En esta entrevista nos adelanta algunas de las ideas que compartirá durante el encuentro Idea2016 en la plenaria “Nuestra sociedad, un lugar de oportunidad para el evangelio”.

 

P. Jaime, ¿qué podrías avanzarnos sobre la plenaria que tendrás a tu cargo en Idea2016?

R. El título de la plenaria será “Nuestra sociedad, un lugar de oportunidad para el evangelio”. Es un tema fascinante porque confronta la actitud subconsciente de muchos evangélicos en cuanto a la sociedad contemporánea: temor, desprecio, desesperanza y muchos otros sentimientos negativos.

Mucho influye nuestras ideas sobre el “mundo”. Por supuesto hay textos bíblicos que nos advierten: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Juan 2:15) y debemos tener cuidado con “las preocupaciones de este mundo, el engaño de las riquezas y la codicia de otras cosas” (Marcos 4:19). Pero no debemos olvidar que Dios ama al mundo, y “no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él” (Juan 3:17).

Por muy oscuras que parezcan las cosas en el mundo, Cristo nos envía a este mundo con un cometido claro: “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:14-16). La transformación de la sociedad, la iluminación de nuestra sociedad, es la misión que Cristo nos ha encomendado.

 

P. Para muchos el avance del secularismo supone una barrera cada vez mayor para poder compartir el evangelio. ¿En qué sentido crees que, a su vez, pueda haber oportunidades?

R. El impacto del secularismo en la sociedad contemporánea es evidente, por lo menos en Occidente. Pero a nivel global, el mundo no se está secularizando. El crecimiento extraordinario de la iglesia en Africa, Asia y Latinoamérica en los últimos cincuenta años significa que el “típico cristiano” ya no es un anciano Europeo sino una joven que vive en una favela brasileña.

Lo digo así, porque el poder del evangelio sigue transformando la sociedad en muchas partes del mundo. Tenemos que recuperar nuestra confianza que el evangelio fue, es, y siempre será la única esperanza para Europa. El secularismo ha prosperado en estos años de paz, prosperidad y bienestar social, pero nunca podrá dar respuestas a las preguntas más profundas del corazón humano. Oportunidades hay, la pregunta es si estamos preparados para aprovecharlas.

 

P. Como iglesias en España, ¿tenemos que revisar el concepto de misión?

R. Los conceptos de misión están cambiando. Hasta hace poco, para muchas iglesias, la palabra “misión” se asociaba con un esfuerzo evangelístico concreto o con el trabajo del misionero transcultural. Se veía como algo que la iglesia hacía en nombre de Dios. Cada vez más las iglesias entienden que la misión no es una actividad de la iglesia sino un atributo de Dios. Como dice Chris Wright en su magnífico libro, La Misión de Dios, “La misión no es nuestra, la misión es de Dios. No es que Dios tenga una misión para su iglesia, sino que tiene una iglesia para su misión en el mundo”.

Esto es un cambio de paradigma tanto para la iglesia como para todo creyente. La misión se convierte en el principio central de la iglesia y de la vida, la razón de existir de la iglesia y de la vida de cada uno. No quita la necesidad de las campañas evangelísticas ni del envío de misioneros transculturales. Pero sí incluye a toda iglesia y a cada creyente en la Misión de Dios en el mundo. Esto ha sido el estímulo para los autores de la revista Imagina que se presentará en Idea2016 y será distribuido a las iglesias en breve. Queremos contribuir a este cambio conceptual.

 

P. ¿Cuáles son los retos principales que crees que se presentan para el avance del evangelio?

R. La sociedad en que vivimos es compleja y cambiante. Además los retos para una iglesia en el centro de Madrid van a ser muy diferentes a los retos para una iglesia rural en Andalucía, por ejemplo. Por tanto, reducir los desafíos de las iglesias en España a una lista de retos principales sería una generalización grosera. No obstante, creo que la inmigración, el paro, el nacionalismo, el Islam, entraría en muchas de estas listas, vivas donde vivas en España.

Retos hay por doquier pero cada reto es también una oportunidad. Por lo tanto, yo pondría el énfasis en dos cosas. Primero, que las iglesias comprendan mejor su contexto más inmediato. Es decir, saber identificar lo que son los retos principales de tu ciudad o pueblo, de tus vecinos, de los jóvenes y los mayores de tu barrio. Si queremos comunicar el evangelio en palabra y hechos a nuestros vecinos tenemos que entenderles, escuchar sus inquietudes, comprender su cosmovisión.

Y segundo, que recuperemos un amor por los perdidos, por la gente, por el mundo que nos rodea; nuestro mundo, nuestra sociedad. La misión nació en el amor de Dios por el mundo. Se ejemplificó en el amor de Cristo por las ovejas perdidas, un amor que dio su vida por salvarnos en la cruz. Y ahora, por el Espíritu Santo, Dios sigue expresando su amor a través de la iglesia. Lo digo de nuevo: la transformación de la sociedad, la iluminación de nuestra sociedad, es la misión que Cristo nos ha encomendado.
 

© 2016 "Protestante Digital", © 2016 "Daniel Hofkamp"

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